Consideremos la vida humana como una visita al universo en el planeta Tierra.
Integramos un ambiente para la vida, junto a los demás visitantes en una continua evolución. Dicha evolución es tiempo, o sea materia en transformación, que tiene lugar en un cierto espacio entre el microcosmos y el macrocosmos. Desde dicho lugar en permanente evolución, desarrollamos una necesaria búsqueda de certezas, al imaginar, crear y compartir.
Podemos entonces:
Participar del devenir creativo y relacionar universos en sintonía.
Inventar códigos, asociar estímulos sensibles y re-significar interacciones.
Investigar el caudal armónico de actitudes y circunstancias.
Estimo que siempre es posible acercarnos a un punto de equilibrio óptimo donde las certezas diseñan nuestro presente y abren senderos hacia futuros inesperados.
Edgardo Verzi
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